La sala de estimulación sensorial es un espacio novedoso, específicamente diseñado y con un equipo especializado, para estimular a nuestros mayores a través de los sentidos.

En las últimas décadas se han desarrollado nuevas estrategias de intervención en el ámbito psicogeriátrico con el fin de mejorar la calidad asistencial y lograr una mejor calidad de vida para nuestros mayores, uno de los métodos utilizados en la actualidad y que está ganando cada día mayor popularidad entre las intervenciones en demencias es la intervención mediante la estimulación multisensorial o Snoezelen. Se desarrolló en Holanda en la década de los 70 como oferta de ocio alternativo y rápidamente se extendió a otras regiones dándose cuenta también del alcance que podía tener en sus pacientes teniendo efectos a nivel de conducta, movimiento, bienestar, lenguaje… y no solo como ocio, sino que comenzó a verse como herramienta terapéutica.

La estimulación multisensorial (EMS) va dirigida a proporcionar un conjunto de sensaciones y estímulos específicos a la persona buscando su bienestar e interacción con el entorno contribuyendo a la organización cerebral, la comunicación y el aprendizaje. Nuestro cerebro es un órgano en constante cambio y, gracias a su neuroplasticidad, puede formar nuevas conexiones, reorganizarse y enriquecerse como consecuencia de los estímulos que recibe de su medio externo e interno. A través de las sensaciones, recibimos toda la información procedente de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, lo cual favorece la maduración de nuestro sistema nervioso y nos permite interactuar de forma adaptada.

Cualquier persona a lo largo de su ciclo vital, es susceptible de beneficiarse de la experiencia sensorial que ofrece una sala de estas características, y en este caso, su uso específico en población mayor institucionalizada se basa en proporcionar un ambiente sensorial agradable (tanto en la sala Snoezelen como en espacios diferentes como las habitaciones, salas…) aprovechando las capacidades sensoriomotoras residuales de las personas con demencia, trabajando en base a unos objetivos determinados e individualizados según el perfil sensorial, además de facilitar la comunicación y la aparición de conductas adaptadas.

En esta sala podemos encontrar diferentes elementos de estimulación visual, táctil, auditivo, vibratorio, olfativo… En ella se incluyen materiales como tubo de burbujas, cama de agua, sillón vibro-acústico, luz negra, bola disco… Contamos con todo el material necesario para que la persona pueda explorar a través de los sentidos y pueda moverse libremente en un entorno seguro y a través de la motivación intrínseca de la persona.

Se trata de un enfoque abierto, donde poder trabajar el vínculo con el paciente, la comunicación, buscar su bienestar, con libertad de movimiento para que cada residente construya su propia experiencia orientándonos fundamentalmente a:

  • Aumentar la relajación y bienestar
  • Mejorar la confianza en uno mismo
  • Potenciar el autocontrol, la atención y la concentración
  • Incentivar la exploración y la creatividad
  • Incrementar la comunicación
  • Disminuir las alteraciones de conducta
  • Aprovechar las capacidades sensoriomotoras del paciente

A través de diferentes estudios, se ha demostrado que, a través de la estimulación sensorial y cognitiva, se reduce la agitación y se ralentiza el deterioro cognitivo, sensorial y funcional característico en las diferentes enfermedades que podemos encontrar en la tercera edad, logrando así una mejora en su calidad de vida. La EMS no es una terapia aislada más, sino que forma parte de las terapias no farmacológicas que se llevan a cabo en la residencia San Felipe Neri y actúa de manera complementaria al resto de actividades tratando siempre de mejorar la calidad de vida y el trato individualizado del paciente.