La labor de la fisioterapia en la Residencia San Felipe Neri

La fisioterapia geriátrica es una de las muchas especialidades de la Fisioterapia. Se dedica a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las patologías de las personas mayores o de la tercera edad.

El aumento de la esperanza de vida, hace que la fisioterapia geriátrica cada día sea más necesaria y es un campo que está avanzando a pasos agigantados. En fisioterapia no hay recetas que valgan para todos los pacientes, cada persona es un mundo y todo tratamiento debe ser personalizado.

En la Residencia San Felipe Neri, lo primero que se hace cuando llega un residente es una valoración inicial para saber en qué estado se encuentra el residente y así ver si precisa tratamiento. Según los objetivos a conseguir con cada residente se elige un tratamiento u otro pero en la mayoría de casos, debido a la edad, el objetivo es recuperar la función motora perdida. 

¿Por qué pueden estar producidas las pérdidas de funciones motoras? 

Una lesión aguda: contracturas musculares por malas posiciones o golpes tratadas a través de masoterapia, termoterapia y punción seca; Fracturas producidas por caídas: se comienza con movilizaciones pasivas para ganar la movilidad perdida y ejercicios de fuerza para ganar la masa muscular perdida para después comenzar la deambulación con ayuda técnica y supervisión

Una lesión crónica: artrosis, artritis y/o enfermedades degenerativas tratadas a través de masoterapia, termoterapia, crioterapia y kinesiotape

Un encamamiento prolongado: se realizan movilizaciones pasivas para evitar úlceras por presión y la pérdida de la movilidad articular.

La gimnasia es una de las actividades estrella, se realiza todos los días y puede participar cualquier residente. 

Nuestra fisioterapeuta, Patricia Solans, cuida de nuestros mayores para conservar su función motora. Además, la gimnasia tiene muchos otros objetivos: 

– Mejorar el equilibrio, la marcha, la conciencia corporal y la coordinación
– Potenciar la fuerza muscular
– Mejorar la postura
– Prevenir caídas 
– Disminuir las alteraciones en el estado de ánimo
– Estimular funciones cognitivas como atención y concentración, autoestima, abstracción, percepción, expresión y comprensión verbal, cálculo y secuencia numérica.
– Integrar al enfermo en el núcleo de convivencia